Por “alta complejidad” entendemos los desafíos o situaciones que son difíciles de resolver debido a su multifactorialidad, al tener muchas partes que están altamente interconectadas, interdependientes y autónomas. Con ello, se han de manejar gran cantidad de variables, incertidumbres, interdependencias y posibles resultados involucrados. Estos problemas no tienen soluciones simples ni lineales y suelen requerir un enfoque multidisciplinario y una comprensión sistémica para abordarlos.