Es un proceso espontáneo que surge desde de las interacciones locales distribuidas entre los componentes de un sistema complejo y los circuitos de realimentación que se van creando. Es una coordinación indirecta, no centralizada.
Se da en una gran variedad de fenómenos físicos, químicos, biológicos, sociales y sistemas cognitivos, como la cristalización, la emergencia de patrones de convección en un fluido, osciladores químicos, enjambres de grupos de animales (bandadas de peces o aves), el tráfico en una rotonda, etc. Los grupos de seres humanos, libres para que cada uno se regule a sí mismo, tienden a producir un orden espontáneo, en lugar del caos sin sentido que, a menudo, se teme.
Representa un cambio de paradigma en el que el comportamiento aparentemente caótico se entiende como un patrón de orden que emerge de abajo arriba o en red plana, gracias a las interacciones no lineales entre elementos, que se amplifican mediante bucles de retroalimentación positiva para crear atractores que se cierran sobre sí mismos y dan como resultado un nuevo patrón de organización que surge en el nivel macro.