Caos

En su origen etimológico griego se refiere a “lo impredecible”. A causa de diversas variaciones lingüísticas su significado se amplió a conceptos como desorden, confusión.

Efectivamente asociamos este término a la falta de orden, a la desorganización o al desconcierto. Algo que es un caos carece de estructura, de lógica o de criterios que le permitan una disposición adecuada.

En el caos, entre los eventos que se producen, no somos capaces de encontrar las relaciones lineales causa-efecto que nuestra forma de pensar analítica necesita. Entramos en el terreno de los sistemas complejos.

Sin embargo, la teoría del caos explica que, dentro de la aleatoriedad visible de los sistemas complejos y caóticos, hay repetición inherente, patrones, autoorganización, interconexión, autosemejanza y bucles de retroalimentación constantes.