Contexto

Con origen en el latín “contextus”, la RAE define como segunda acepción “Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho”.

En el espacio de transición entre eras que vivimos el contexto es esencial y tremendamente relevante. Porque uno de los hábitos más comunes a la hora de afrontar una situación o un problema es limitarse a evaluar las partes o elementos que lo componen, creyendo que si se analizan profundamente las piezas del mismo se conseguirá entender, mágicamente, el todo. El pensamiento cartesiano o analítico.

Pero en un contexto de alta complejidad como el que vivimos este tipo de pensamiento es ineficaz. Porque el todo es siempre más que la suma de las partes, con propiedades que emergen de la interacción de estos elementos, algo que difícilmente se puede observar si uno se limita a ver las partes o elementos del sistema evaluado por separado. El pensamiento sistémico o complejo.

En definitiva, desde la perspectiva sistémica, comprender el contexto en ocurre cada situación es crítico para poder dar respuestas adecuadas. Y, cada vez más, hablamos de un contexto incierto, volátil, ambiguo, cargado de acrónimos como VUA, BANI, VULCAN…