En una organización podemos definir la cultura de innovación como el hábito sistemático de explorar y aplicar nuevas soluciones para resolver problemas y generar valor a través de ello. Esta cultura enfatiza la creación y desarrollo de ideas nuevas, productos y procesos que revolucionen la forma en que opera la organización o industria. Su enfoque principal es la creatividad, la experimentación y el avance disruptivo.
La cultura de innovación emerge en ambientes donde las ideas frescas, el pensamiento divergente y la resolución inventiva de problemas están presentes y se fomentan en las operaciones diarias y en el pensamiento estratégico. Es una cultura proactiva, de dentro hacia afuera, en contraste con las culturas de adaptación aún mayoritarias que son reactivas el entorno, actúan de fuera hacia adentro.
Promover una cultura de la innovación en las empresas es un amplio reto que implica no sólo cambiar los hábitos y la cultura, sino estar abiertos a remodelar parcial o totalmente modelos de negocio, relaciones entre las personas, los equipos y el ecosistema circundante o los propios valores.
Una cultura de innovación aporta un inmenso valor en cuanto a sus ventajas competitivas, lo que les permite liderar mercados y generar nuevas oportunidades y ser diferenciales: sus productos o servicios únicos destacan frente a la competencia. Genera también una fuerte motivación a sus empleados, pues un ambiente de creatividad y aprendizaje atrae y fideliza talento.