La empatía es una cualidad, una actitud de escucha activa. Incluye la conexión desde la vertiente cognitiva y la emocional. Es la capacidad de captar lo que el otro piensa y siente a la vez, haciéndonos eco de sus sentimientos con la voluntad de aligerar su posible sufrimiento (compasión). Su ingrediente clave es la presencia, para que el interlocutor se sienta profundamente comprendido y libre para expresarse.
Cuando intentamos comprender al otro al nivel de lo que es importante para él (sus sentimientos, aspiraciones, valores, necesidades) neutralizamos la violencia y la agresividad. Comprender lo que el otro experimenta no significa estar de acuerdo con él y tener en cuenta sus necesidades, no implica que las vamos a satisfacer, pero las defensas bajan y se hace posible el diálogo y la relación.
Ser empático significa ver en el otro a un ser humano y crear con él una conexión.