En el pensamiento sistémico, la escala es un marco conceptual que ayuda a delimitar qué partes del sistema y su entorno se estudian y cómo se relacionan entre sí. La escala puede influir en cuánto que se considera relevante del entorno para su comprensión.
El cambio de escala en un sistema nos abre a nuevas perspectivas sobre sus dinámicas. Por ejemplo, en una organización podemos proponer escalas como personas, equipos, organización, el ecosistema que le rodea, etc.) o un sistema de transporte puede analizarse a escala de una ciudad, un país o una región internacional.
Las escalas pueden abarcar diferentes dimensiones, como espacial, temporal, jerárquico, funcional o conceptual, dependiendo del sistema que se esté estudiando.