Facilitación

A medida que nos enfrentamos a problemas de mayor complejidad, caracterizados por sus múltiples perspectivas e interpretaciones y, frecuentemente, mucha implicación emocional, más necesaria se hace una función que armonice y ordene el trabajo de las personas implicadas, con equidad, transparencia y eficacia: la facilitación.

La facilitación propicia espacios de confianza mutua, donde las personas aprovechan sus propias energías, habilidades y sabiduría grupal y toman el control y la responsabilidad de sus propios esfuerzos y logros. El rol de facilitación acompaña y dinamiza, mediante metodologías participativas, con el objetivo de conseguir los resultados con un buen proceso para todos, y sin entrar en opinar sobre el contenido.

La facilitación es clave para que entre las personas emerja la inteligencia colaborativa y, desde ella, afrontar la complejidad. Podemos definir el rol de facilitación como árbitro y guardián del proceso de la inteligencia colaborativa, con un papel imparcial, neutral, para proteger el proceso, hacer cumplir las reglas del juego y ser respetuoso con las personas, para que todas tengan voz.