La toma de decisiones por consejo consiste en que las personas son animadas a tomar decisiones de forma individual pero que, antes de hacerlo, tienen que pedir consejo a todas las partes afectadas y a las personas expertas en el asunto a considerar.
Cuanto más importante sea la decisión, más grande será la red de personas a las que consultar. Por tanto, es un método que conlleva una apuesta por favorecer el desarrollo de una cultura de feedback y de mayores niveles de autogestión y responsabilidad.
En este método no se trata necesariamente de tener en cuenta todos los consejos recibidos, pero sí de pedirlos y considerarlos seriamente. Es un método consultivo, pero con el poder más distribuido. Aporta tres ventajas importantes: involucra a todas las personas consultadas, favorece el cultivo de la humildad en quien se somete a esos consejos y activa óptima forma práctica de aprender, indagando y tomando decisiones.