Visión mecanicista

El término “mecanicismo” apareció en el siglo XVII para designar una concepción filosófica reduccionista, según la cual toda realidad podía ser entendida de acuerdo a los modelos proporcionados por la mecánica, que la interpreta solamente en base a las nociones de materia y movimiento local. Como las leyes de la mecánica son deterministas, las formulaciones del mecanicismo suelen compartir también esta característica.

La mayoría de los filósofos y científicos de los siglos XVII y XVIII adoptaron tesis mecanicistas como reacción contra la escolástica, contra el animismo y las concepciones mágicas de muchos filósofos del Renacimiento.

En el ámbito organizacional, a lo largo de la revolución industrial, se ha ido contemplando las organizaciones como “máquinas” conformadas por tecnologías, procesos y estructuras deterministas y precisas. Las personas fueron quedando relegadas a ser “otro recurso más”.

Pero, la visión mecanicista de la Era industrial, en una época estable, predecible y orientada a la producción de bienes físicos, se demuestra ineficaz ante el advenimiento de una sociedad compleja, impredecible e incierta. Su forma de pensar, analítica, cartesiana es incapaz de afrontar estos nuevos retos de la complejidad. Así, surgen nuevas concepciones de las organizaciones como sistemas vivos y sociales que necesitan nuevas visiones, orgánicas, y nuevos métodos y enfoques para ello. Disciplinas como la Teoría de la Complejidad o el Pensamiento Sistémico son buenas muestras de ello.