“Ver lo que está delante de nuestros ojos exige un esfuerzo permanente”.
George Orwell
El término «espacio liminal» (del latín limen, «umbral, frontera»), se refiere a un estado o lugar de transición, una etapa entre lo que era y lo que está por venir. Son espacios inexplorados que no pertenecen completamente a un ámbito ni a otro, sino que existen entre dos estados o realidades. Lugares donde “lo que va a ser todavía no es, pero definitivamente ya no es lo que era”.
Tienen especial dificultad y enredos, pues en ellos afloran todo tipo de tensiones entre “lo viejo” y “lo nuevo”. Entre el paradigma convencional que se resiste a perder su “statu quo” y el paradigma incipiente, pujando por la “revolución” que está naciendo. Los cambios de paradigma nunca son “instantáneos”, sino que maduran en estos espacios liminales.
A la vez, son el sustrato donde germina la creatividad, emerge el talento y ebulle la innovación, la misma que, tarde o temprano, irá definiendo la posición y estrategia de cada organización.
Y ese es nuestro contexto actual: un espacio liminal entre la Era Industrial, aún dominante pero en declive y la Era del Conocimiento, emergente, pero aún por generar.
Los síntomas son múltiples y evidentes. Iniciativas emergentes crean nuevos nichos de mercado y redefinen las reglas del juego en casi todos los negocios y sectores. Grandes e históricas compañías desaparecen, incluso sectores completos están en riesgo o muy desorientados.
En nuestras organizaciones y empresas, lo que antes “funcionaba”, ya no lo hace, el compromiso de las personas ha cambiado, hay crisis de talentos, la inteligencia artificial y la robotización ponen incertidumbre en el futuro de muchas profesiones, la brecha intergeneracional y digital crece, el propio modelo de negocio está en cuestión… Muchas organizaciones sienten vivir en “tierra de nadie”, con síntomas diversos de desubicación y confusión.
Esta tensión entre paradigmas siempre ha ocurrido: la gran diferencia ahora es la vertiginosa variedad, velocidad y ubicuidad con que sucede. Tenemos por delante tres grandes Desafíos.
