Síntomas y tensiones observadas

Nuevas Necesidades

La realidad compleja nos exige ampliar nuestra mentalidad, para poner también la mirada más allá de nuestra propia organización: hemos de “salir al mundo” y colaborar con otros, para crear nuevos escenarios de posibilidades, ampliar perspectivas y enriquecernos mutuamente.

Tejer nuevas alianzas y acuerdos e integrar la colaboración y la cocreación con nuevos actores, aporta valor en la innovación y la transformación cultural de las organizaciones. Y, generar ecosistemas es la clave fundamental para el tránsito de la “competencia a la coopetencia”, desde un sentido más amplio de contribución.

Hasta ahora, estamos habituados a los procesos de cambio y transformación en los sistemas ordenados que son las organizaciones. Pero…

¿Cómo acometer los escenarios o problemas desordenados, donde intervienen múltiples actores y organizaciones, que definen su propio ecosistema…?

¿Cómo lograr la necesaria participación y colaboración para generar una cultura de innovación en estos ecosistemas?

Porque hablamos de ecosistemas muy diversos, desde un clúster de empresas o una iniciativa temática o sectorial hasta grandes sistemas multiactor, congregados ante un problema o para diseñar una estrategia de futuro.

Hemos de considerar que, en estos casos, no existe un orden posible, pues los actores, disciplinas, temas, conflictos y culturas son muy diversos, no hay una estructura ni previa ni estable y que, además, las situaciones a afrontar son de alta complejidad y gran escala.

Y, a diferencia de la colaboración intra-organizacional, donde interactuamos con quienes ven y entienden el mundo de una manera parecida a nosotros y están impulsados ​​por intereses y valores similares, saber actuar en los ecosistemas requiere que nos asociemos con personas con las que no necesariamente estamos de acuerdo, nos agradan o en las que no confiamos.